#2 / Ya llamé a la policía

“En este #2 / Ya llamé a la policía te presentamos cuatro escritores, Carmen Ruiz, Mariano González con ilustraciones de Ernesto L. Galbán, Diego de Ávila e Inés Durán con texto y fotografías.

 

“…Ha sido difícil, fue a decir él, pero ella había agarrado ya el envión para decirlo todo, ahora o nunca, así que no pudo interrumpirla, no cabía más que escuchar callado esa cascada mansa de tristezas y verdades manando de una vez. No sé del todo qué fue, dijo ella, si fue el agobio, si el cansancio sin tregua, si lo que hablamos el día antes que Cristina se muriera, si el accidente hubiera sido solo un accidente si no fuera por mi historia, no sé qué me pasó, pero lo cierto es que me enamoré de Ella. No puedo más.

Me enamoré de Ella.

Lo escuchó escucharla, repetir incrédulo lo que oía, sin cambiar el tono, sin furia, casi con piedad. Era como meter la cabeza en la boca del león, sentir su aliento, su mansa sorpresa.”

Carmen Ruiz

 “…De chico, me pasó que no sabía andar en bicicleta. Nunca pude explicar con claridad este vacío tan estructural en la experiencia infantil de una persona. Alguna vez mi padre o algún amigo del barrio intentaron enseñarme, pero nunca prosperaban esas tentativas. Siempre pasaba algo, o a la bicicleta se le pinchaba una rueda (suceso bien poco frecuente, salvo para aquellos signados por un extraño ensañamiento del azar) o directamente, no había la tal bicicleta, sin la cual las lecciones no pasaban de postulados teóricos totalmente despojados del maravilloso y didáctico mundo de la experiencia. Así fue pasando el tiempo, y yo me fui ocupando en otros menesteres de la vida imberbe. Cuando ya había alcanzado la mayoría de edad, y la curiosidad y la vergüenza me empujaron otra vez a intentar suplir ese bache en mi historia, tomé la primera bicicleta que encontré y me monté en ella con la valentía, y hasta la ceguera, de un conquistador…”

Mariano González

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“…Algo anda mal. A veces estoy borracho, me pongo a escribir y hago cosas tan raras, que no tengo la menor idea qué está pasando. Pero si lo leo antes de irme a dormir es como si hubiese tenido un sueño. Cuando lo interpreto, por más que haya muchísimo sol en el texto o sea muy feliz, me pongo triste. Es como si el sol fuera el sol del desierto, donde no estoy seguro hacia qué lado ir. O como si la felicidad fuera la de un after de domingo, a la seis de la mañana en la Puerta negra, donde ya es demasiado tarde para ser feliz…”

Diego de Ávila

“…Un chistido al guarda me une a la similitud de lo ajeno en perpendicular a lo rancio. No quisiera nombrar al gordo puto pero debo hacerlo. Ensuciando su nombre. Hablando desagradable con su puta entre las piernas. Vociferando imbécil con su papel en falda. Contando los premios y los agujeros en los zapatos que alguien supo remendarle para que fuese luego un asqueroso desagradecido de la vida. Para él la poesía. Nada…”

Inés Durán

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